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De Angeles y Porteros

Radiografías Medio Populares

 

Jorge Garaventa

 

Comprender que los delitos, por más extremos que sean, son cometidos por personas que esta sociedad produce, abre las posibilidades reales de penas justas, reeducación carcelaria y adecuada reinserción social…lo otro sigue siendo una lapidación legal al diferente.

 

Angeles Rawson era una adolescente, 16 años, alegre, estudiosa, querible, amiguísima de todo el mundo. Desapareció una mañana para reaparecer al día siguiente muerta, maniatada y embolsada entre medio de la basura de la ciudad. Las características de la víctima no permitieron el clásico entretenimiento de buscar en los pliegues de sus debilidades la razón de su final.

Jorge Mangeri era el portero soñado, bonachón, amable, dispuesto, confiable, tanto que hasta la fiscal que investiga la muerte de la muchacha lo tuvo de ayudante en los primeros tramos de la investigación. Fue precisamente él quien alertó…”esa es Ángeles” cuando los investigadores miraban los videos de una cámara de seguridad.

Sergio Opatowski, el padrastro, tiene algunos rasgos, actitudes y reacciones que lo presumen violento. Verborrágico, de discurso incorrecto, y según trascendió, con antecedentes de violencia de género. Para mas datos, sospechoso, junto a su compañera de ser afecto a la práctica swinger. Nada mas es necesario para la justicia popular. El asesino es el padrastro. No se necesita saber mas, con estos antecedentes la suerte estaba echada.

Una fiscal que no hace del prejuicio una herramienta de trabajo prefirió seguir investigando todas las opciones posibles, y su pericia para interrogar, más la imputable culpa del portero develó un asesino incómodo para el saber popular.

Es ese mentado saber popular el que sigue sin convencerse de lo que las evidencias le enrostran. El asesino es el menos asesino de los asesinos. Pero obtuso, el clamor no se rinde…le plantaron las pruebas…lo culpan para tapar a alguien del poder…fue el padrastro y el lo ayudó….

La gente, ese indefinible popular, acusa a los medios de esa morbosidad informativa que a su vez no deja de consumir ávidamente. (un diario con la foto en tapa del cuerpo de la adolescente entre la basura, se agotó en horas. No bastaba con verlo en el kiosco, había que tenerlo en casa).

Los medios amarillos no inventan el amarillismo del lector sino que recalan en el. Es un ida y vuelta, pero esa prensa existe porque ha descubierto un público consumidor de excrecencias informativas. En todo caso la mecha está a ambos lados.

¿Pero, porqué es tan incómodo para muchas personas que el portero sea el asesino?

Porque confronta a cada quien con la posibilidad de serlo. Porque no es un monstruo que habilita la proyección, que nos exime de responsabilidad, no es un degenerado del cual diferenciarnos, no es un enfermo mental.

Era un gran trabajador, un hombre de familia, un ciudadano pacífico, un encargado siempre dispuesto, un vecino solidario…Ud…Yo…

O sea, estos individuos, como decimos siempre, son productos sociales y que lo sean no significa que toda la sociedad lo sea pero si que pontencialmente puede serlo ya que estos son parte indivisible de la misma.

Una víctima a la que no se le encuentran puntos oscuros, pese a tanto esfuerzo; un asesino que transcurrió su vida en la normalidad social, nos ponen nerviosos. Al diferente se lo excluye, se lo elimina, se lo aparta, se lo repudia. Un asesino así, se lleva puesto algo de nosotros.

Algunos respiran tranquilos…parece que un mail anónimo a la fiscalía y la declaración de una vecina nos cuentan que este hombre solía acosar verbalmente a algunas mujeres…menos mal!!!